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El 13 de abril a las 19:30 horas se inaugurará en la Galería Animal la muestra “El abismo de la melancolía” del artista nacional Rodolfo Opazo que reunirá óleos sobre tela de gran formato que datan de entre los años 60 y los 90, y que no sólo pertenecen a colecciones privadas sino que también al propio artista.
Según el Premio Nacional de Arte (2001), “esta muestra se podría catalogar como una especie de retrospectiva menor”. Tal como lo dice el título de la exposición, su obra la atraviesa la temática de la melancolía, estado anímico que constantemente ha abordado. “Siempre he trabajado con la melancolía, pero la melancolía filosófica en el sentido que el demonio fue expulsado del paraíso y por eso él es el gran melancólico”, explica Opazo para el cual “el arte y cualquier trabajo que se haga, si se toma de forma trascendente, es una manera de oración”.
La muestra permitirá atravesar sus más diversas etapas pictóricas y temáticas. “Mi figura humana fue inicialmente abstracta hasta que se fue consolidando y comencé a poner ésta en situaciones. Luego apareció el antropomorfismo propiamente tal época en la que nace la obra Los Humanos. Aparecen las cajas donde no se sabe si la figura entra o sale de ellas, y los altares para defenderse de la melancolía. Luego de una crisis que sufrí al buscar el absoluto, nace la pintura más gestual que habla del hombre inmediato. Me metí más en lo circunstancial y comencé a hacer la serie de deporte, poniendo a los deportistas arriba de un altar como si fueran una escultura, contrastando la parte tectónica con la otra más suelta”, comenta Opazo sobre su obra. En los años 90 el artista aborda el mundo que rodea al personaje mitológico griego Dionisio y su figura humana pierde su contorno insertándola en la naturaleza y el paisaje.
Mientras trabaja, el artista nacional se va nutriendo de la literatura que está leyendo de autores como Thomas Mann, T. S. Eliot o Marcel Proust, y escuchando música, especialmente tangos y boleros. Así, el hombre, que juega un rol protagónico en sus telas, se va encontrando con los más diversos escenarios donde “el color está supeditado a la imagen”. El poeta, ensayista y crítico de arte argentino Aldo Pelegrini, muy amigo del artista, decía de su obra: “no es pintura es poesía pintada”.
Rodolfo Opazo, nació en Santiago el 8 de marzo de 1935. El pintor se formó en la Escuela de Bellas Artes de la Universidad de Chile y continuó su formación en grabado trabajando en el Taller 99, iniciando su producción artística en 1957. En 1961 obtuvo una beca de la Unión Panamericana que le permitió estudiar tres años en Pratt Graphic Art Center de Nueva York. Pertenece a la Generación del 60 junto a Roser Bru, José Balmes y otros artistas. Sin embargo, el trabajo de Opazo se inscribe en la línea surrealista de Roberto Matta, Enrique Zañartu y Carlos Antúnez. Ha desarrollado una extensa carrera docente ejerciendo desde 1970 hasta 1993 como profesor titular de los Talleres de Pintura en la Facultad de Artes de la Universidad de Chile. Durante ese tiempo ejerció una importante influencia en artistas, especialmente de la Generación del 80 como Samy Benmayor, Bororo, Matías Pinto D’Aguiar y Omar Gatica, entre otros. Rodolfo Opazo ha recibido innumerables distinciones entre ellas el Premio Nacional de Artes Plásticas el 2001. Sus obras se encuentran en destacadas colecciones internacionales. fuente:galeriaAnimal |